VII
La noche fue estupenda, como siempre club hípico rebosaba de gente celebrando la llegada del nuevo año, cada uno con sus propias expectativas para lo que sería un 2002 lleno de triunfos y éxitos, mientras tanto embriagaban los vestigios del año que había partido en alcohol de bajo precio. Por mi parte disfrutaba de los hits de blur y otros grupos del estilo con mi acompañante y nueva experiencia, este año nuevo marcaba el comienzo de la liberación de una parte de mi personalidad que no tenía nombre aún, que a pesar de que sería un camino algo tropezado, a fines de ese año las cosas ya tomarían un rumbo definido y de otro color.
La música retumbaba dentro de mi, o tal vez era mi corazón que latía mas y mas fuerte, el asunto es que me dejé guiar toda la noche por los primeros labios masculinos de mi vida, por la primera barbilla áspera que sentía en mi rostro. Esto no me permitió notar que yano estábamos en la pista de baile, si no que en el césped, al rededor de la pista donde corren los caballos montados por sus jinetes para llegar a la meta, la música sonaba a lo lejos, y la meta de mi primer amigo "especial" estaba mas cerca de lo que yo esperaba.
No pude evitar notar que la humedad del lugar me enfriaba los pies, y ante mi reproche decidió llevarme a otro lado de aquel castillo de la hípica chilena, cruzamos una pista llena de seres alargados y oscuros, pasamos por otra donde las camisas vintage y las corbatas se mojaban por el calor del baile y por ultimo por otra donde la fiebre venía de las voces de Yuri y Rafaela Carra.
Finalmente tras un pasillo donde la luz no llegaba directamente, si no que a tra vez de las rendijas de pequeñas ventanas, llegamos a una escalera, donde la música se sonaba como amordazada y la gente se reducía tan solo a parejas que se secreteaban, reían y besaban. Mi guía de aquel museo me indicaba que no había mejor pasatiempo que mirar como otras personas se conocían mas allá de la ropa de año nuevo.
En este punto, a pesar de ser un momento muy excitante, el voyerismo de mi compañero de escondite empezaba a inquietarme, tenía claro que me gustaba sentir la paridad de un hombre a mi lado, pero no estaba seguro de querer llegar mas allá de donde había estado hasta ese momento, en el que ya nos habíamos mimetizado con las otras parejas del lugar y los besos pasaban de ser conquistadores a mas apasionados, los abrazos se transformaron en caricias, y las manos pasaron a investigar mas en profundidad.
Yo llevaba unos pantalones negros de un material muy lejano al algodón, pero que dejaban en total evidencia que la situación era mas excitante conforme aumentaban los besos y disminuían las palabras, mis manos se atrevieron a palpar mas allá de la suavidad de sus telas, mientras sus dedos empezaron a tomar responsabilidad en mi cinturón. El, mas alto que yo se encontraba sentado en la escalera, mientras yo de pie un par de escalones mas abajo le permitía seguir con su investigación, desabrochó finalmente mi pantalón, libero mi pene y se lo introdujo en su boca, era la primera vez que alguien me hacía sexo oral, de hecho nunca había tenido ningún acercamiento sexual ni siquiera con una mujer (cosa que a la fecha no ha cambiado mucho) Me sentí por algunos minutos en las nubes, el calor que albergaba mi falo en ese momento era la sensación mas deliciosa del mundo y no quería dejar de sentirla jamás. Pero las cosas cambiarían repentinamente, de alguna forma mi ,en estos momentos, instructor dobló mis rodillas y me hizo caer frente a él, yo lo miré a los ojos y sin darme tiempo a reaccionar tomo con una mano mi cabeza y la dirigió hacia su entre pierna, y por primera vez tuve un pene cerca de mi boca, imagen que sólo había vivido en mi imaginación, no alcancé a disfrutar de este momento en que se hacía realidad una de mis fantasías ya que de un solo movimiento de brazo sentí su miembro entrando por mi boca de forma en que me produjo una arcada automática.
La situación cambio inmediatamente, los primeros labios masculinos que había besado en mi vidad me repetían una y otra vez que quería penetrarme, me levanto bruscamente y me acorralo contra la pared, yo le dije que no estaba seguro, que era muy luego y que entendiera que era la primera vez que estaba viviendo lo que allí sucedía, pero el insistía en insistía argumentando que el tampoco había tenido relaciones con nadie, que luego podía penetrarlo yo, que no había problema y que no me hiciera el estrecho, que por algo lo había seguido hasta las escaleras, yo me negaba rotundamente, la excitación se convirtió rápidamente en temor, y la erección se esfumo como por arte de magia, y las muñecas ya empezaban a doler debido a la presión que mi ya no tan agradable acompañante ejercía con sus manos.
Finalmente logré soltar un mano con la cual lo empujé para alejarlo de mí, su lengua salió rauda de mi oreja y se quedo observándome, figuraba yo apoyado en la pared de esa puta escalera en la que por primera vez sentí nuevos placeres, y también nuevos miedos, mis pantalones estaban a media pierna y mi culo tocaba la fría pared, el dio un paso hacía mi a lo que inmediatamente reaccione con un "te dije que no", se acerco y me pidió disculpas, a lo que tuve que fingir que en realidad no me importaba tanto, mientras dentro de mí nacía una nauseabunda sensación hacia él. Le dije que mejor fuéramos a bailar, que no se preocupara.
Me subí los pantalones para cubrir el humillado culo helado, y cerré junto al zipper mis experiencias con hombres (al día de hoy está claro que fue solo por una temporada), El me tomo de la mano y me saco al aire libre, nos dirigimos a la pista de baile, donde el industrial sonaba estruendosamente y los largos cabellos plásticos de los bailarines se movían al rededor nuestro. Bailé desganadamente hasta que ya no toleré mas ver su cara, me acerque mucho a el, lo besé en los labios como si nada pasara y le susurré un voy y vuelvo... un voy y vuelvo que se alargo hasta las nueve de la mañana, cuando la música de las pistas ya se iban apagando de a poco, la luz del sol ya mostraba las caras agotadas y maquillajes corridos de la gente que terminaba sus festejos, que decir de los que yacían en el pasto mojados entre agua y vómito champagnero.
Lo único que quería en ese momento era aparecer mágicamente en mi casa y olvidar todo lo respecto a aquel comienzo de año, cuando lo vi desaparecer entre la multitud que dejaba aquel ya hediondo club, empecé mi peregrinaje hasta e lugar donde tomar locomoción hacia el poniente de la ciudad... a tratar de dormir un poco y pensar que todo esto nunca había sucedido.

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