
Nunca me he cuestionado nada en la vida, bueno casi nada… pero por lo demás muchas de las cosas que pasaban frente a mis ojos nunca fueron evaluadas, nunca catalogadas ni de buenas ni de malas, por ejemplo me auto convencía de que el tocarse entre los compañeros de curso era un juego sumamente normal sin ninguna connotación sexual, uno de ellos me quito cien pesos, destinados a la insalubre delicia que conocíamos como fonzies, y se sentó dejándolos entre sus piernas, bajo su sexo. Me desafío a sacarlos, y como el desafío era saber quien tenía mas testosterona no dude en recuperar tan preciada moneda.
Otra de las cosas que eran recurrentes, con una persona en particular, era reconocer la pubertad que se avecinaba sobre los infantiles cuerpos, la aparición de vello, las erecciones, la posibilidad de eyacular (aunque debo reconocer que la primera vez que me fui me asuste) nos poníamos a prueba mutuamente cada vez que terminábamos solos en alguna de nuestras casas, luego termino la básica y ya nunca más repetimos esos juegos, ni nos quedamos solos en una casa, ni nos volvimos a hablar, ni nos volvimos a ver hasta hace poco donde claramente los rumbos de nuestras vidas habían tomado colores distintos.
Just.p.
Otra de las cosas que eran recurrentes, con una persona en particular, era reconocer la pubertad que se avecinaba sobre los infantiles cuerpos, la aparición de vello, las erecciones, la posibilidad de eyacular (aunque debo reconocer que la primera vez que me fui me asuste) nos poníamos a prueba mutuamente cada vez que terminábamos solos en alguna de nuestras casas, luego termino la básica y ya nunca más repetimos esos juegos, ni nos quedamos solos en una casa, ni nos volvimos a hablar, ni nos volvimos a ver hasta hace poco donde claramente los rumbos de nuestras vidas habían tomado colores distintos.
Just.p.
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